Ataraxia en la actualidad

La ataraxia es un concepto que nace en la antigua Grecia y quiere decir «imperturbabilidad» . Por muy antiguo que sea este concepto tiene una gran importancia en la actualidad.

La ataraxia es una idea clave en el ámbito de la autorregulación emocional. Nos permite tomar conciencia emocional e interpretar que está dentro de nuestra zona de control y que no. Hacer está diferenciación es muy importante porque hay factores externos que no podemos controlar y es mejor no dedicar energía a cosas sobre las que no tenemos control (Ej: las opiniones de otras personas, el clima, los atascos… son factores externos que no dependen de nosotros pero a diario debemos convivir con este tipo de situaciones).

Sin embargo, si que podemos aprovechar esa energía para enfocarnos en lo que si podemos hacer y de esta forma contribuir, por ejemplo, a la búsqueda de una solución o a no perder la calma Ej: estoy en un atasco, los coches no paran de pitar, llevo media hora sin mover el coche, ¿Qué puedo hacer? Puedo aprovechar para poner un podcast de fondo y escucharlo. Lo mismo en el transporte público. Se ha averiado el tren, llevo media hora esperando en la estación ¿Qué hago? En ese momento prefiero ver un video de algo que me guste y no dedicar mi energía a estar enfadado porque el tren no llega a la estación.

Aplicación en Consultoría

Este concepto también se puede aplicar en consultoría. En mi posición en el ámbito de negocio había muchos días en los que recibía un no por respuesta o no recibía respuesta. Es algo habitual cuando se está haciendo prospección de nuevos potenciales clientes. En este tipo de situaciones pienso ¿Qué está en mi zona de control? ¿Qué es lo que puedo hacer? Si por ejemplo, un cliente no puede responder en ese momento a una llamada, lo que hago es agendar la llamada para otro posible día en otra franja horaria que le venga bien. No dedico mi energía a lamentarme por no poder haber hablado con el cliente, dedico mi energía a buscar otro momento en el que hablar con esa persona.

Saber diferenciar entre aquello que no depende de nosotros y lo que si, nos permite no desgastarnos y dedicar nuestra energía a aquello que si podemos hacer. No es conformismo, no es pasividad, es actuar con inteligencia emocional. Si dedicamos nuestro tiempo y energía a aquello sobre lo que si podemos influir, conservaremos nuestra paz interior.

La distinción entre lo que depende de nosotros y lo que no

La filosofía del Epictetus, desarrollada posteriormente por pensadores como Séneca y Marcus Aurelius, establece una distinción fundamental para alcanzar la tranquilidad mental: diferenciar entre aquello que depende de nosotros y aquello que no depende de nosotros.

Este principio constituye uno de los pilares centrales del estoicismo, una escuela filosófica que propone un método práctico para gestionar las emociones, tomar decisiones racionales y vivir con mayor serenidad frente a la incertidumbre.


La distinción entre lo que depende de nosotros y lo que no

La filosofía del Epictetus, desarrollada posteriormente por pensadores como Seneca y Marco Aurelio, establece una distinción fundamental para alcanzar la tranquilidad mental: diferenciar entre aquello que depende de nosotros y aquello que no depende de nosotros.

Este principio constituye uno de los pilares centrales del estoicismo, una escuela filosófica que propone un método práctico para gestionar las emociones, tomar decisiones racionales y vivir con mayor serenidad frente a la incertidumbre.

En su obra Enchiridion, Epicteto explica que gran parte del sufrimiento humano surge cuando intentamos controlar aspectos de la realidad que están fuera de nuestro control.

Por ello, la ética estoica propone concentrar la atención únicamente en aquello que depende de nuestra voluntad, aceptando con serenidad todo lo demás.

Qué depende de nosotros (Aquello que está en nuestra zona de control)

Es el conjunto de todo aquello sobre lo que podemos tomar acción. Principalmente:

  • Juicios: la interpretación que hacemos de los acontecimientos.
  • Decisiones: las elecciones que realizamos ante cada situación.
  • Hechos: Lo que uno dice, piensa y hace.
  • Intenciones: la orientación moral que guía nuestras acciones.
  • Acciones voluntarias: aquello que decidimos hacer en el presente.

Los filósofos estoicos denominaban a esta capacidad prohairesis, concepto que puede traducirse como voluntad racional o libertad interior.

Según esta doctrina filosófica, la verdadera libertad no depende de las circunstancias externas, sino de la forma en que cada persona dirige sus pensamientos y decisiones.


Qué no depende de nosotros

El estoicismo también identifica numerosos aspectos de la realidad que no están bajo nuestro control directo. Entre ellos se encuentran:

  • La opinión de otras personas.
  • Las decisiones de gobiernos, instituciones o mercados.
  • Los actos de otras personas
  • Los eventos imprevistos o accidentes.

Para los estoicos, todos estos elementos reciben el nombre de indiferentes (adiaphora). Esto significa que no determinan el valor moral ni la virtud de una persona.

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