La inteligencia emocional es una habilidad clave en el día a día de cualquier persona. Nos permite conocer mejor nuestro entorno y a nosotros mismos. Teniendo en cuenta la velocidad con la que avanza la inteligencia artificial y que, en unos años las máquinas serán capaces de pensar por si mismas con una capacidad mayor a la de un humano promedio, es clave desarrollar competencias emocionales.
Las competencias emocionales es lo único que en un futuro nos va a proporcionar una ventaja respecto a las maquinas. Porque por mucho que avance la computación, aquello que nos hace únicos es la capacidad de sentir y gestionar emociones. (Aunque quizá un día las máquinas también sean capaces de sentir, esto es un tema a parte que estuve investigando durante un tiempo y que llevaría algo más de tiempo explicar, quizá lo explique en algún momento).
En este articulo voy a hablar de las competencias emocionales según el autor Daniel Goleman, que el mismo menciona en su libro Inteligencia Emocional. Este fue uno de los primeros libros que leí en 2021, al comienzo de mi carrera en el mundo del desarrollo personal. Recomiendo su lectura en formato físico porque permite subrayar conceptos e interiorizarlos de una forma más eficaz. Por si os da curiosidad, aquí lo tenéis. Además que, por 20 euros, quizá sea una buena inversión a largo plazo para que en un futuro no seamos sustituidos por un robot (jaja).
Las cinco competencias de la inteligencia emocional, formuladas por Salovey y organizadas por Goleman, describen cómo sentimos, pensamos y actuamos cada día. Se clasifican de la siguiente manera:
1) Conocimiento de las propias emociones (autoconciencia)
Es la base de toda inteligencia emocional: identificar lo que sientes en el momento en que ocurre. Esta autoconciencia mejora decisiones cotidianas (trabajo, relaciones, hábitos) porque te da un panel de control interno para ajustar rumbo y prioridades.
“El conocimiento de las propias emociones. El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional… Las personas que tienen una mayor certeza de sus emociones suelen dirigir mejor sus vidas…”
“Yo, por mi parte, prefiero la expresión conciencia de uno mismo, la atención continua a los propios estados internos… una actividad neutra que mantiene la atención sobre uno mismo aun en medio de la más turbulenta agitación emocional.”
2) Capacidad de controlar las emociones (autorregulación)
No es reprimir: es regular (parte clave en la gestión). Se trata de ajustar intensidad y duración de estados como ansiedad o ira y recuperarse con mayor rapidez tras los reveses. La autoconciencia abre la puerta a esta gestión más fina.
“La capacidad de controlar las emociones. La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento… Quienes destacan en el ejercicio de esta capacidad se recuperan mucho más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida.”
3) Capacidad de motivarse uno mismo (dirección y enfoque)
Significa dirigir la vida emocional a un objetivo: sostener la atención, demorar gratificación, sofocar impulsos y entrar en flujo para rendir mejor y aprender más.
“La capacidad de motivarse uno mismo. …esencial para espolear y mantener la atención, la motivación y la creatividad… demorar la gratificación y sofocar la impulsividad… sumergimos en el estado de «flujo»…”
“La capacidad de entrar en el estado de «flujo» es el mejor ejemplo de la inteligencia emocional, un estado… al servicio del rendimiento y el aprendizaje.”
4) Reconocimiento de las emociones ajenas (empatía)
La empatía descansa en la autoconciencia: cuanto mejor te lees, mejor lees a los demás. Es una “habilidad popular” clave en sanidad, educación, ventas o liderazgo porque te permite sintonizar con señales sutiles de necesidad y motivación.
“El reconocimiento de las emociones ajenas. La empatía… constituye la «habilidad popular» fundamental… Las personas empáticas suelen sintonizar con las señales sociales sutiles…”
“La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.”
5) Control de las relaciones (habilidades sociales)
El arte de las relaciones consiste en tratar con las emociones ajenas para coordinar, liderar y resolver conflictos. Popularidad bien entendida, liderazgo efectivo y eficacia interpersonal nacen de estas destrezas.
“El control de las relaciones. El arte de las relaciones se basa… en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas… habilidades que subyacen a la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal.”
“Las personas socialmente inteligentes pueden conectar fácilmente con los demás… conducir, organizar y resolver los conflictos… Son el tipo de personas con quienes a los demás les gusta estar…”
Opinión y matices
Goleman, Peter Salovey y John Mayer son grandes autores, adelantados a su época siendo sinceros. El concepto de inteligencia emocional nació hace poco (teniendo en cuenta que una década en historia es poco tiempo) y, por desgracia, a veces sigue siendo desconocido. Dicho esto, me gustaría decir que, en su libro, habla de control y, en mi opinión, las emociones no se controlan, se gestionan. Todo lo que comenta en su libro sirve de base para comprender que el control emocional es mucho más eficaz si se gestiona. ¿Cómo? Creando un motor interno que sea capaz de canalizar las emociones y convertirlas en un impulso controlado y gestionado. El impulso es lo que se controla, no la emoción. La emoción se gestiona. Para comprender esto es mejor leer el libro, a mi me llevó un tiempo comprenderlo e interiorizarlo y a día de hoy lo pongo en práctica a diario.

